Hay 6.281 montañas rusas operativas en el mundo. Las ha construido un puñado de empresas que caben en una servilleta, casi todas europeas, varias familiares, y con un pasado que incluye maquinaria agrícola, tubos petroquímicos y órganos de feria. Esta es la guía que no existe en castellano.
Súbete a cualquier montaña rusa de cualquier parque del mundo y estarás, con una probabilidad altísima, encima del producto de una de doce empresas. No de doce mil. De doce.
Es uno de los datos más contraintuitivos del sector. La montaña rusa es un artefacto que la gente asocia a lo grande, a lo americano, a lo corporativo — y resulta que la fabrican talleres de acero de pueblos alemanes de cuatro mil habitantes, empresas familiares que en 1780 hacían carruajes, y una compañía holandesa que empezó vendiendo maquinaria a granjeros y acabó vendiendo looping al mundo.
Este artículo es el mapa completo de quién construye qué. De dónde salió cada uno, qué inventó, en qué se le reconoce y —la parte que casi nadie explica— cómo identificar al fabricante de una atracción con solo mirar la vía desde la cola.
Lo que dice el censo
Empecemos por el suelo firme. La Roller Coaster DataBase —el registro de referencia del sector, mantenido desde 1996— contabiliza 6.281 montañas rusas operativas en el mundo. De ellas, 6.110 son de acero y solo 171 de madera.
El reparto por continentes dice bastante más de lo que parece:
| Región | Montañas rusas operativas |
|---|---|
| Asia | 3.265 |
| Europa | 1.603 |
| Norteamérica | 1.009 |
| Sudamérica | 206 |
| África | 157 |
| Australia | 41 |
| Total mundial | 6.281 |
Fuente: RCDB, censo de montañas rusas.
Asia tiene más de la mitad de las montañas rusas del planeta. Norteamérica, la región que el imaginario popular asocia con el invento, no llega ni a una de cada seis.
Y sin embargo, la práctica totalidad de las máquinas serias que hay en esos parques asiáticos y americanos las ha diseñado y fabricado alguien con sede en Europa. Esa es la asimetría interesante: Asia consume, Europa fabrica. Vale la pena entender por qué.
Por qué Europa: tres genealogías industriales
No es casualidad ni talento nacional. Los fabricantes europeos vienen de tres linajes muy concretos, y en los tres casos la montaña rusa fue un destino accidental.
1. La feria
Alemania tenía una industria ferial ambulante potente y continua desde el siglo XIX: montadores de tiovivos, órganos de vapor, carromatos de feriante. Fabricar atracciones era un oficio con gremio.
El caso extremo es Mack. La empresa arranca en 1780, cuando Paul Mack empieza construyendo carruajes y diligencias en Waldkirch, en la Selva Negra. En 1880 pasa a fabricar carromatos y vagones de órgano para feriantes ambulantes — ahí entra en el negocio del ocio. Su primera montaña rusa de madera es de 1921, su primer car ride de 1936 y su primer trineo de madera de 1951 (Mack Rides, Wikipedia).
Es decir: cuando Disney abrió Disneylandia, Mack llevaba ciento setenta y cinco años en el negocio de mover gente por diversión.
Anton Schwarzkopf sale del mismo caldo. Su padre fabricaba remolques especiales para transportar equipo de circo; hacia 1954 el taller ya hacía atracciones, y en 1957 Anton construyó la suya, la Düsenspirale, que recorría Alemania con un feriante (Wikipedia).
2. La reconversión industrial
El segundo linaje es más prosaico y más revelador: empresas de calderería pesada que se quedaron sin su mercado y encontraron uno nuevo.
Vekoma es el ejemplo perfecto y merece contarse entero. El nombre es la contracción de Veld Koning Machinefabriek, la fábrica de maquinaria que Hendrik op het Veld montó en 1926 en Vlodrop, Países Bajos. Empezó fabricando equipamiento agrícola. En los años cincuenta viró a estructuras de acero para la industria del carbón. Cuando las minas holandesas cerraron en 1965, se reconvirtió otra vez, esta vez a tubería para la industria petroquímica. Y en los años setenta, el fabricante estadounidense Arrow Development la contrató para montar en Europa la estructura de acero de sus montañas rusas (Wikipedia).
Ese fue el punto de inflexión. Vekoma aprendió el oficio soldando las máquinas de otro, y a finales de los setenta empezó a construir las suyas.
Maurer cuenta una historia parecida en clave alemana: fundada en Múnich en 1876 como empresa de construcción metálica, dedicada a puentes, naves industriales y estructuras artísticas (Wikipedia). Sigue haciendo juntas de dilatación y amortiguadores sísmicos para puentes. Las montañas rusas son una línea de negocio de una empresa de ingeniería estructural, no al revés.
Ese detalle explica más de lo que parece sobre por qué las coasters europeas se comportan como se comportan: las diseña gente cuyo oficio de base es que una estructura de acero aguante cargas dinámicas sin fatigarse.
3. La diáspora de ingenieros
El tercer linaje es humano. Los fabricantes se reproducen por escisión.
Bolliger & Mabillard nace en 1988 cuando Walter Bolliger y Claude Mabillard, dos ingenieros que trabajaban en la firma suiza Giovanola, decidieron montarlo por su cuenta. En Giovanola habían diseñado la primera montaña rusa stand-up de la casa, Shockwave, en Six Flags Magic Mountain. Se fueron en 1987 y arrancaron con cuatro empleados, ellos dos incluidos, ejerciendo de delineantes (Wikipedia). Su primera montaña rusa propia, Iron Wolf, abrió en 1990.
Gerstlauer repite el patrón con una vuelta de tuerca macabra. La funda en 1982 Hubert Gerstlauer, que era alto directivo de Schwarzkopf. Al principio se dedicaba a instalar los sistemas eléctricos y neumáticos de las montañas rusas de otros — entre ellos, las de Schwarzkopf. Y cuando Schwarzkopf Industries quebró definitivamente en 1992, Gerstlauer compró parte de sus instalaciones de producción y siguió fabricando (Wikipedia, Gerstlauer).
El maestro quebró; el discípulo se quedó con las máquinas.
El hombre que no fabrica ninguna y ha diseñado casi todas
Aquí la pregunta del titular tiene trampa, y conviene desactivarla antes de seguir.
Werner Stengel, nacido en Bochum en 1936, empezó a trabajar en atracciones con Anton Schwarzkopf en 1963 y fundó su propio despacho de ingeniería, Ingenieurbüro Stengel, en Múnich el 28 de marzo de 1965. Su oficina ha participado en más de 700 montañas rusas y atracciones, y está especializada en el cálculo de estructuras sometidas a cargas dinámicas elevadas (Wikipedia, IB Stengel).
Stengel no fabrica nada. No tiene taller ni suelda acero. Diseña, calcula y valida para los fabricantes — para muchos de ellos a la vez, incluso para competidores directos.
Su aportación más importante es de las que cambian un sector entero: el loop clotoide. Un rizo circular somete al cuerpo a un cambio brusco de aceleración al entrar; una clotoide —una curva cuya curvatura aumenta progresivamente— reparte esa transición y reduce mucho las fuerzas sobre el cuello y la cabeza. Es hoy el estándar de facto en el sector (Wikipedia).
Dicho de otro modo: buena parte de la razón por la que puedes dar un rizo sin lesionarte se debe a un ingeniero muniqués que no ha fabricado una sola montaña rusa. Cuando alguien te diga que tal atracción «es de tal fabricante», conviene tener presente que detrás de la geometría hay, con frecuencia, un tercero.
Los fabricantes, uno a uno
Vekoma — Países Bajos, 1926
Sede: Vlodrop · Origen: maquinaria agrícola y minera · Propiedad: Sansei Technologies (Japón) desde 2018
Vekoma es, por volumen, el fabricante más presente del planeta: la base de datos registra 438 montañas rusas suyas a julio de 2025, cifra que incluye tanto instalaciones en construcción como ya desmontadas (Wikipedia).
Su historia técnica es la más interesante del sector porque incluye una caída y una redención.
El pecado se llama SLC (Suspended Looping Coaster), un modelo de catálogo de montaña rusa invertida que Vekoma vendió por decenas en los noventa y dos mil. Era barato, compacto, y hacía exactamente lo que un parque mediano necesitaba. También era notoriamente incómodo: la comunidad lo apodó «hang’n’bang», y la causa se atribuye al diseño del tren, que rebota lateralmente y golpea la cabeza del pasajero contra los arneses de hombro (Wikipedia).
Vekoma tardó años en asumirlo, pero acabó haciendo dos cosas. Primero, retrofits: solo tres SLC en el mundo han recibido trenes nuevos que sustituyen los arneses de hombro por arneses de chaleco, mucho más cómodos. Uno de ellos es el Mayan de Energylandia, en Polonia — junto al Riddler Revenge de Six Flags New England y el Great Nor’easter de Morey’s Piers (Wikipedia). Segundo, un modelo sucesor entero, el Suspended Thrill Coaster, con el que la casa ha recuperado prestigio técnico.
Si has leído el análisis de Energylandia, esto encaja: ese parque es uno de los tres sitios del mundo donde se puede montar en la versión arreglada de la montaña rusa más criticada de la historia reciente.
El dato de propiedad importa. En marzo de 2018, la japonesa Sansei Technologies compró el 100 % de Vekoma. Sansei ya había comprado S&S Worldwide en 2012, y S&S había comprado Arrow Dynamics en 2002. Resultado: por primera vez desde que Arrow y Vekoma firmaron su acuerdo tecnológico en los años ochenta, todas las patentes y diseños de Arrow quedaron bajo un mismo techo (InPark Magazine, Vekoma).
Mack Rides — Alemania, 1780
Sede: Waldkirch, Baden-Wurtemberg · Origen: carruajes y diligencias · Propiedad: familia Mack, ocho generaciones
Unas 175 montañas rusas construidas. Once de ellas están en Europa-Park (Grokipedia), y ese detalle no es capricho: Europa-Park se abrió en 1975 como escaparate de los productos de Mack. Franz Mack y su hijo Roland visitaron Estados Unidos en 1972, volvieron con la idea de montar un parque en Alemania que sirviera de sala de exposiciones permanente, y el parque acabó siendo un éxito comercial por su cuenta (Wikipedia).
Es un modelo de negocio que ningún competidor tiene: Mack prueba sus prototipos en su propio parque, con público real, antes de venderlos. Cuando un cliente compra un modelo Mack, compra algo que lleva temporadas rodando y facturando a cuarenta kilómetros de la fábrica.
Su firma técnica es la comodidad: trenes generosos, transiciones suaves, y un dominio particular de las atracciones acuáticas y los water coasters.
Intamin — Liechtenstein, 1967
Sede: Schaan · Nombre: contracción de international amusement installations · Plantilla: unos 150 empleados (2025)
Fundada en 1967 por Robert Spieldiener, Reinhold Spieldiener y Alfons Saiko, originalmente en Berna. Robert decidió crear una compañía aparte en su Liechtenstein natal, y ahí sigue la sede (Wikipedia, Intamin). Wikipedia le contabilizaba 172 montañas rusas a fecha de 2021.
Intamin es la casa de los récords. Cuando un parque quiere ser el más alto, el más rápido o el primero en algo, la llamada suele ir a Schaan. Es el fabricante que empuja el límite de lo que la física y la normativa permiten — y el que ha marcado la evolución de los sistemas de lanzamiento, que tienen artículo propio en esta casa.
Eso tiene una cara B conocida en el sector: las máquinas que van al límite exigen más mantenimiento y acumulan más incidencias operativas que las de un fabricante conservador. Es un intercambio deliberado, no un defecto — pero un parque que compra Intamin compra también esa factura.
Con unos 150 empleados, además, Intamin es una empresa sorprendentemente pequeña para el tamaño de lo que construye. Es una constante en este sector: son ingenierías, no grandes industrias.
Bolliger & Mabillard — Suiza, 1988
Sede: Monthey, Valais · Origen: escisión de Giovanola · Estructura: consultoría de ingeniería
Poco más de 130 montañas rusas en su historia — un número modesto comparado con Vekoma, y perfectamente coherente con lo que es la casa: una consultoría de ingeniería que trabaja despacio y no fabrica de catálogo.
B&M ha aportado al sector dos cosas que hoy son estándar: la montaña rusa invertida —el tren cuelga bajo la vía, con las piernas al aire— y la vía de sección de caja (Wikipedia).
La vía de caja merece explicación porque es la clave de su reputación. En lugar de la solución habitual —dos raíles unidos por una columna vertebral tubular—, B&M usa una viga hueca de sección rectangular. Es más rígida a torsión, absorbe mejor las vibraciones y permite tolerancias de fabricación más finas. El resultado audible es que una B&M hace un ruido característico, grave y uniforme, en lugar del traqueteo de otras casas. Y el resultado físico es la suavidad por la que se la reconoce en todo el mundo.
Es la marca por la que un parque paga más para tener menos problemas. Lo contrario del planteamiento de Intamin, y por eso ambas conviven.
Gerstlauer — Alemania, 1982
Sede: Münsterhausen, Baviera · Origen: sistemas eléctricos para Schwarzkopf, BHS y Zierer
Heredera material de Schwarzkopf, como se ha contado. Su despegue comercial llega en 2003 con el Euro-Fighter, un modelo compacto cuya seña de identidad es una caída de más de 90 grados — es decir, más que vertical, con el tren cayendo ligeramente hacia dentro. A partir de ahí desarrolló el Infinity Coaster, con tramos más allá de la vertical, y el Airtime Coaster, centrado en la ingravidez (Wikipedia).
Su nicho es claro y muy rentable: sensaciones extremas en poco espacio y a precio de parque mediano. Es el fabricante al que llama un parque que no puede pagar una B&M pero quiere que la gente grite.
Zierer — Alemania, 1930
Sede: cerca de Deggendorf, Baviera
193 montañas rusas construidas a fecha de 2023 (Wikipedia) — más que B&M e Intamin juntas, y sin embargo es un nombre que el público general no ha oído nunca.
La razón es que Zierer domina un segmento invisible: la montaña rusa familiar. Su línea Tivoli, hoy descontinuada, y las actuales ESC y Force son el tipo de máquina en la que monta un niño de seis años. No sale en los rankings, no bate récords, y está en todas partes.
Zierer también es el eslabón que mantuvo vivo a Schwarzkopf tras su quiebra: colaboró con él para construir varias montañas rusas, la primera de ellas la Lisebergbanan de Liseberg (Wikipedia).
Maurer — Alemania, 1876
Sede: Múnich · Origen: puentes y construcción metálica
68 montañas rusas a fecha de 2023, y presencia en más de 50 países desde sus centros de Alemania, China y Turquía (Wikipedia).
Su producto característico es el X-Car, un coche con sistema de retención de regazo que permite configuraciones muy variadas —lanzamientos, ascensos verticales, coches sin suelo—, y el SkyLoop, una montaña rusa de formato vertical y huella mínima.
Para el lector español, Maurer es especialmente relevante: es el fabricante de Abismo y Tarántula, las dos montañas rusas modernas del Parque de Atracciones de Madrid.
Zamperla — Italia, 1966
Sede: provincia de Vicenza
El gran fabricante italiano, especializado en atracciones familiares y de feria más que en grandes montañas rusas. Su fundador, Antonio Zamperla, fue en 2005 el primer italiano en entrar en el Salón de la Fama de la IAAPA, la asociación internacional del sector (Wikipedia).
Zamperla es a los parques urbanos y ferias lo que Zierer a los parques familiares: omnipresente y anónimo.
Rocky Mountain Construction — Estados Unidos, 2001
Sede: Hayden, Idaho · Fundadores: Fred Grubb y Suanne Dedmon
La excepción americana, y la historia empresarial más bonita de la lista. RMC arrancó en el garaje de Fred Grubb, en Athol (Idaho), con unos diez empleados que se dedicaban a reparar vías de montañas rusas de madera (Wikipedia).
De arreglar madera ajena salió la innovación que ha cambiado la última década del sector. Tras hablar con el ingeniero Alan Schilke, en 2008 desarrollaron la vía I-Box: un raíl de acero de sección en doble T que se puede instalar sobre la estructura de madera existente de una montaña rusa vieja.
La consecuencia es enorme para la economía de un parque. Una montaña rusa de madera de treinta años tiene dos destinos: derribo o una factura de mantenimiento creciente e insostenible. La I-Box abrió un tercero: convertirla en una montaña rusa de acero moderna reutilizando el 70 % de la estructura pagada. Su primer proyecto, el New Texas Giant de Six Flags Over Texas, abrió en 2011 con la vía de madera sustituida, la mayoría de los soportes modificados, y una caída diez pies más alta con 79 grados de inclinación (Wikipedia).
RMC no vende máquinas nuevas. Vende resurrecciones, y ese es un mercado que nadie había visto.
Jinma Rides / Golden Horse — China, 2007
Sede: Guangdong · Estructura: el único fabricante de atracciones cotizado de China
Aquí toca dejar el prejuicio en la puerta, porque es donde falla casi todo el contenido en castellano sobre el tema.
Jinma Rides —conocido durante años como Golden Horse— declara más de 420 montañas rusas instaladas, cuatro centros de producción sobre 300.000 m², más de 200 patentes, unos 1.000 empleados de los cuales más de 200 son ingenieros, y una producción de más de 300 atracciones al año (Jinma Rides).
Son cifras de fabricante, no de taller. Y hay dos datos que conviene sopesar antes de despachar el asunto: la empresa mantiene filiales en Hong Kong y Suiza para diseñar bajo normativa EN y ASTM —las normas europea y estadounidense de seguridad de atracciones— y se presenta como proveedor local de resorts de primer nivel en Shanghái, Pekín y Singapur.
La crítica legítima al sector chino existe y es conocida: muchos de sus modelos son calcos reconocibles de diseños europeos, y la trazabilidad de la ingeniería en el segmento bajo del mercado es mala. Pero cuando se mira el censo —Asia tiene 3.265 montañas rusas operativas, más que el resto del mundo junto— resulta evidente que ese volumen no lo han levantado once ingenierías europeas con ciento cincuenta empleados cada una.
La respuesta honesta a «quién construye las montañas rusas del mundo» incluye, por número de unidades, a China. Otra cosa es quién construye las que salen en las listas.
Los muertos que siguen rodando
Tres fabricantes desaparecidos siguen bajo los pies de millones de personas cada año.
Schwarzkopf (Alemania) lideró el desarrollo del rizo vertical moderno a principios de los setenta y construyó decenas de montañas rusas fijas y transportables. Anton Schwarzkopf era un ingeniero extraordinario y un empresario mediocre: la compañía encadenó varias quiebras desde mediados de los ochenta hasta la definitiva de 1992, con multitud de diseños y contratos cancelados por el camino. Se retiró en 1995 y murió en 2001 (Wikipedia). Su hijo Wieland sigue fabricando piezas de repuesto para las máquinas que quedan.
Arrow Dynamics (Estados Unidos) fue el fabricante de las atracciones de Disney desde la fase de desarrollo de Disneylandia en los cincuenta, y quien enseñó el oficio a Vekoma. Acabó comprada por S&S en 2002, y hoy sus patentes están, vía Sansei, en la misma casa que Vekoma (InPark Magazine).
Roller Coaster Corporation of America, fundada en 1979 y desaparecida en 2005, dejó dos obras conocidas: el infame Son of Beast de Kings Island y —esto interesa aquí— el Coaster Express del Parque Warner de Madrid, su último trabajo antes de la quiebra (Wikipedia).
Cómo identificar al fabricante mirando la vía
Esta es la parte práctica, la que convierte una cola de cuarenta minutos en un ejercicio de observación. Casi todos los fabricantes tienen una firma estructural reconocible a simple vista.
Bolliger & Mabillard — la viga de caja. Busca el perfil del raíl. Si la estructura central entre los dos raíles es una viga hueca de sección rectangular, es una B&M. Confirmación acústica: hacen un ruido grave, continuo y uniforme, muy distinto del traqueteo metálico de otras casas. Si el tren pasa y suena a «sordo y grande», es B&M.
Intamin — la columna vertebral triangular. Raíles finos sobre una estructura central de celosía triangular, y soportes esbeltos. La sensación visual es de ligereza, casi de que hay poco acero para tanta altura. Suele ir acompañada de algún récord y de un sistema de lanzamiento.
RMC — acero sobre madera. Inconfundible y probablemente la más fácil de todas. Si ves una estructura de soportes de madera sosteniendo un raíl que claramente es de acero, con inversiones imposibles para una coaster de madera, es una conversión I-Box de RMC. La estructura vieja delata la operación.
Vekoma SLC — el tren delator. Montaña rusa invertida compacta, con un loop y una vuelta en tirabuzón en muy poco terreno, y arneses rígidos sobre los hombros. Si te la encuentras en un parque mediano europeo y llevas la cabeza pegada al arnés, estás en un SLC. Salvo que estés en Energylandia, Six Flags New England o Morey’s Piers, donde llevan los chalecos nuevos.
Gerstlauer — el coche de cuatro y la caída imposible. Coches cortos, normalmente de cuatro plazas en dos filas de dos, ascensor vertical o casi vertical, y una caída de más de 90 grados. Si la primera caída parece que se mete hacia dentro, es un Euro-Fighter.
Maurer — el X-Car y la huella mínima. Coches con retención solo de regazo, mucha libertad en el torso, y trazados que ocupan un pañuelo. El SkyLoop es directamente reconocible: sube en vertical, te deja boca abajo arriba, y baja.
Mack — la comodidad. Más difícil de identificar por la estructura, más fácil por la sensación. Trenes anchos, cómodos, con transiciones tratadas con mimo. Si acabas el recorrido sin haberte golpeado con nada y con ganas de repetir, hay bastantes papeletas de que sea una Mack.
Qué fabricante hay en cada parque español
Esta es la traducción del artículo a la realidad de un lector que va a montar en esto el mes que viene. Todas las atribuciones están verificadas con fuente.
| Atracción | Parque | Fabricante | Año |
|---|---|---|---|
| Dragon Khan | PortAventura | Bolliger & Mabillard | 1995 |
| Shambhala | PortAventura | Bolliger & Mabillard | 2012 |
| Furius Baco | PortAventura | Intamin | 2007 |
| Stampida | PortAventura | Custom Coasters International | 1997 |
| Uncharted | PortAventura | Intamin (con Sally Corporation) | 2023 |
| Superman: La Atracción de Acero | Parque Warner | Bolliger & Mabillard | 2002 |
| Shadows of Arkham (antes Batman) | Parque Warner | Bolliger & Mabillard | 2002 |
| Coaster Express | Parque Warner | Roller Coaster Corporation of America | 2002 |
| Abismo | P. de Atracciones de Madrid | Maurer (SkyLoop XT-450) | 2006 |
| Tarántula | P. de Atracciones de Madrid | Maurer (spinning) | 2007 |
| Titánide (antes Tizona) | Terra Mítica | Vekoma (SLC 689) | 2003 |
| Jaguar | Isla Mágica | Vekoma (SLC extendido) | 1997 |
Mirado en conjunto, el catálogo español es un buen retrato del mercado europeo: las piezas insignia son B&M, las apuestas de récord son Intamin, el segmento medio lo cubre Vekoma, y las máquinas de huella pequeña en parque urbano son Maurer. No hay ni una sola atracción de fabricante español de este calibre, porque no existe tal fabricante.
Lo que esto significa si diseñas un parque
En esta serie llevamos tiempo diseñando un parque temático asturiano desde cero, atracción por atracción, y hay una lección de este artículo que atraviesa todo el proyecto.
No se elige «una montaña rusa». Se elige un fabricante, y con él vienen tres cosas que no aparecen en el presupuesto:
Una filosofía de riesgo. Comprar Intamin es comprar el récord y la factura de mantenimiento que lo acompaña. Comprar B&M es pagar una prima por la tranquilidad. Comprar Gerstlauer es comprar intensidad por metro cuadrado. Ninguna es la respuesta correcta en abstracto; depende de si tu parque necesita titulares o necesita disponibilidad.
Una reputación heredada. Un parque que instala un SLC hoy compra, además del acero, treinta años de mala prensa acumulada de un modelo. Esa reputación no está en la ficha técnica y afecta a la valoración del visitante desde antes de montarse.
Una dependencia a treinta años. La vida útil de una montaña rusa supera fácilmente las tres décadas. Estás firmando un contrato de repuestos, software de control y soporte técnico más largo que la mayoría de las hipotecas. Que Schwarzkopf quebrara en 1992 sigue siendo, en 2026, un problema operativo real para los parques que tienen una.
Por eso, cuando en esta serie decidimos qué fabricante encajaría en cada atracción del parque asturiano, no es un detalle de aficionado. Es una de las decisiones estructurales del proyecto — y una de las pocas que, una vez tomada, no se puede deshacer.
Ride Intelligence — análisis de parques temáticos: ingeniería, aforo, economía. Todos los datos de fabricantes, fechas y recuentos de este artículo están enlazados a su fuente. Las cifras de montañas rusas por fabricante proceden de recuentos públicos con fechas de corte distintas, indicadas en cada caso, y varían con el tiempo.
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📕 Todo este análisis de parques es ahora un libro: «Cómo se diseña un parque temático — ¿Y si fuera en Asturias?». El caso completo de un parque diseñado desde cero, reordenado y ampliado, con las quince atracciones una a una y tres parques reales analizados con el mismo método. En Amazon: https://amzn.eu/d/00rzVzAM