El umbral existe y se ha cruzado cinco veces en nueve años. Cuatro de ellas en Bonoloto, el juego más barato. En Euromillones es imposible, y lo impide su propio reglamento.

El 17 de enero de 2024, una persona acertó los seis números de la Bonoloto y se llevó 10.614.853,61 €. Lo que no se contó entonces es que ese sorteo, y los tres anteriores, fueron de los pocos en los que la apuesta valía más de lo que costaba.
Un sorteo con bote acumulado no devuelve lo mismo que un sorteo normal. El dinero que nadie ganó la semana pasada sigue ahí, sumándose, y en algún punto la cuenta se vuelve favorable: lo que esperas cobrar pasa de lo que pagas por jugar. La pregunta con respuesta numérica es dónde está ese punto.
Para Euromillones está en 269,6 millones de euros. Y ahí se acaba la historia, porque el reglamento topa el bote en 250. El juego del bote gigante es el único de los cuatro en el que el umbral es inalcanzable por norma, no por mala suerte. Puede acumular hasta el tope cinco sorteos seguidos, como pasó en junio de 2025, y seguirá sin compensar.
Bonoloto, en cambio, lo cruza con 7,7 millones. Y lo ha cruzado cuatro veces, los cuatro sorteos de aquella semana de enero. Gana por lo que nadie mira: la apuesta cuesta 0,50 € y acertar es diez veces más probable que en Euromillones. El tamaño del bote resulta ser lo menos importante de la ecuación.
Hay una creencia que conviene enterrar aquí, porque la repiten hasta los que deberían saberla. Se dice que un bote grande dispara las ventas, y que al venderse más apuestas la ventaja se diluye entre más gente. La primera mitad es cierta y la segunda es irrelevante: duplicar el bote de Euromillones mueve la venta un 15 %, y el de La Primitiva un 4 %. Lo que mata la ventaja está en otro sitio: en lo difícil que es acertar.
Y falta el tercer actor, que se lleva lo suyo y nadie mete en la cuenta.
Hacienda sube el umbral un 25 %, y es clavado en los cuatro juegos
Los premios de lotería están exentos hasta 40.000 € y tributan al 20 % sobre el exceso. Un bote de ocho millones es casi todo exceso, así que el gravamen se come un 20 % del premio, casi exacto.
Eso desplaza el umbral hacia arriba. Y la cuenta no tiene por qué dar lo mismo en juegos con estructuras de premios distintas. Da un 25 % en los cuatro. Euromillones pasa de 269,6 a 338,9 millones, La Primitiva de 100,0 a 125,1, Bonoloto de 6,1 a 7,7 y El Gordo de 38,3 a 47,9. Coinciden porque el bote domina tanto la cuenta que el resto de las categorías apenas pesa.
Todas las cifras de este artículo son ya después de impuestos, salvo cuando digo lo contrario.
La tabla
Bote necesario para que el retorno esperado de una apuesta llegue al 100 %, y cuántos sorteos reales lo han alcanzado entre 2017 y 2026.
| Juego | Precio | Probabilidad del bote | Umbral tras impuestos | Sorteos que lo cruzan |
|---|---|---|---|---|
| Bonoloto | 0,50 € | 1 entre 13.983.816 | 7,7 M€ | 4 |
| El Gordo de la Primitiva | 1,50 € | 1 entre 31.625.100 | 47,9 M€ | 0 |
| La Primitiva | 1,00 € | 1 entre 139.838.160 | 125,1 M€ | 1 |
| Euromillones | 2,20 € | 1 entre 139.838.160 | 338,9 M€ | 0, imposible |
El Gordo no lo cruza nunca por una razón sencilla: su bote más alto en nueve años fueron 22 millones y necesitaría 47,9. Su mercado es pequeño y el bote no llega a crecer tanto.
La Primitiva lo cruzó una vez, el 16 de marzo de 2026, con un bote de 126,5 millones que ganó una sola persona: 126.105.042,95 €. Pero el umbral eran 125,1 millones, o sea que lo cruzó por un 1 %. Más abajo explico por qué ese caso concreto no me parece de fiar.
Por qué gana el juego barato
Lo que determina el umbral no es el bote: es cuántas apuestas hacen falta para que el bote llegue a tus manos. Y eso sale de dos números, el precio y la probabilidad.
En Bonoloto, una apuesta de 0,50 € tiene una probabilidad de bote de 1 entre 13.983.816. Multiplicando, el bote tiene que valer unos 7 millones para que la parte del bote por sí sola iguale lo que pagas. En Euromillones, una apuesta de 2,20 € con probabilidad de 1 entre 139.838.160 necesita que el bote valga unos 300. La diferencia es un factor de cuarenta, y sale íntegramente de multiplicar un precio cuatro veces mayor por una probabilidad diez veces peor.
A eso hay que sumarle lo que devuelven las demás categorías, que no es poco y varía mucho entre juegos. El 29,6 % de lo apostado en Bonoloto, el 31,6 % en La Primitiva, el 23,0 % en El Gordo y el 22,4 % en Euromillones. Cuanto más devuelve un juego por sus categorías pequeñas, menos tiene que aportar el bote para llegar al 100 %, y menor es el umbral.
El reparto europeo, que es lo que remata a Euromillones
Hay un detalle de Euromillones que cambia la cuenta y que es fácil pasar por alto, porque yo lo pasé por alto en el primer cálculo.
El bote no se reparte entre los acertantes españoles. Se reparte entre los de los nueve países. Así que para saber con cuánta gente compartes no sirve el número de apuestas vendidas en España, hay que contar las europeas. Son 5,19 veces más, medido comparando la recaudación europea con la española.
Ese factor se puede comprobar por otro camino, y cuadra: entre 2017 y 2026 hubo 34 acertantes españoles del bote y 184 europeos, o sea 5,41 veces más. Dos vías independientes, el mismo número.
Con el universo correcto, el umbral de Euromillones sube de 244,5 a 269,6 millones antes de impuestos, y ahí es donde cruza el tope legal de 250. Sin esa corrección habría escrito que el umbral se alcanzó cinco veces, cuando la verdad es la contraria. Lo que me hizo verlo fue mirar los sorteos concretos: aparecían con el bote en el tope, el premio pagado y cero acertantes españoles, porque lo había ganado alguien de otro país.
Cuánto responden de verdad las ventas
Esta era la parte que esperaba que explicase todo y no explica casi nada. Si las ventas se disparasen con el bote, la ventaja se diluiría sola. Lo que dicen los datos:
| Juego | Si el bote se duplica, las ventas se multiplican por |
|---|---|
| Euromillones | 1,15 |
| Bonoloto | 1,11 |
| El Gordo | 1,05 |
| La Primitiva | 1,04 |
Las cuatro son estadísticamente sólidas y las cuatro son pequeñas. En aquella semana de enero de 2024, las apuestas de Bonoloto pasaron de 6,6 a 10,5 millones mientras el bote subía de 8,1 a 10,2: se nota, pero no lo suficiente para borrar la ventaja. De hecho el reparto solo sube el umbral un 4,6 % en La Primitiva y un 4,9 % en El Gordo. Donde más pesa es en Bonoloto, con un 24,5 %, porque vende mucho en relación a su probabilidad de bote.
Así que los botes casi nunca compensan por una razón más simple que el aumento de ventas: acertar es demasiado difícil para el precio que se paga.
Lo que esto no significa, y es importante
Un retorno esperado del 100 % suena a oportunidad y no lo es. Es una media, y en estos juegos la media está construida sobre un suceso que no va a ocurrir.
Con el bote de Bonoloto en 8 millones, la apuesta de 0,50 € vale estadísticamente algo más de 0,50 €. Para que esa estadística se materialice habría que jugar del orden de catorce millones de apuestas, es decir unos siete millones de euros, y entonces sí, se recuperaría aproximadamente lo apostado. Quien juegue un euro en ese sorteo tiene una probabilidad de 1 entre siete millones de acertar y, con muchísima más probabilidad que eso, perderá el euro. El valor esperado y lo que te va a pasar son dos cosas distintas. En lotería, esa diferencia es casi todo.
La pieza del ranking decía algo parecido con otras palabras. Elegir juego mueve veintiocho puntos de retorno, elegir números mueve entre cuatro y ocho, y elegir un sorteo con bote alto puede mover el resto hasta el 100 %. Las tres decisiones juntas no cambian que la probabilidad de acertar sea la que es.
Lo que no se sostiene y no voy a presentar como firme
Dos cosas de este análisis están más flojas que el resto y conviene decirlas en el mismo artículo y no en una nota al pie.
El caso de La Primitiva. Cruzó el umbral por un 1 % de margen, y la incertidumbre de mis umbrales es bastante mayor que ese 1 %. Que ese sorteo concreto estuviese por encima o justo por debajo no lo puedo afirmar. Lo que sí es firme es el orden de magnitud: La Primitiva necesita unos 125 millones y los ha tenido una vez en nueve años.
El residuo del modelo. Comparo lo que mi cuenta dice que debería pagar la categoría del bote con lo que de verdad se pagó. En Euromillones cuadra, 20,5 % frente a 21,5 %. En La Primitiva y en El Gordo se desvía hasta 3,3 puntos, y en direcciones opuestas. No he conseguido explicarlo. Parte viene de que el bote anunciado no es exactamente el que se paga: en La Primitiva la mediana de lo pagado es un 4,4 % menor que lo anunciado. El resto queda abierto, y por eso hablo de umbrales con una incertidumbre de entre el 5 y el 20 %, no de cifras al euro.
Las conclusiones que sí aguantan ese margen: en Euromillones es imposible, en El Gordo no se ha acercado, en Bonoloto ha pasado varias veces.
Fuentes
- Resultados, apuestas, recaudación y botes por sorteo: servicio de resultados de Loterías y Apuestas del Estado,
loteriasyapuestas.es. Ventana usada: enero de 2017 a octubre de 2026, que es desde cuando el campo del bote está completo. - Normas de La Primitiva, de Bonoloto y de El Gordo de la Primitiva, en la web corporativa de SELAE.
- Tope del bote de Euromillones y probabilidades por categoría: página de ayuda de Loterías sobre Euromillones. Las probabilidades se recalcularon desde la matriz de cada juego y coinciden con las publicadas.
- Fiscalidad: exención de 40.000 € por premio y gravamen del 20 % sobre el exceso.
- Piezas anteriores de la serie: cuánto devuelve cada lotería por euro y la única ventaja real: no compartir el premio.
Este artículo es análisis de probabilidad y de normas de juego. No es una recomendación de jugar ni asesoramiento de ningún tipo.