Dos son fábricas y dos son oficinas: en qué se diferencian de verdad Mack, Intamin, Vekoma y B&M

Hemos dedicado un artículo a cada uno de los cuatro grandes fabricantes europeos: Mack RidesIntaminVekoma y B&M.

Y al terminar el cuarto me quedé con una sensación incómoda: los cuatro perfiles no explicaban por qué son tan distintos entre sí. Contaban qué hace cada uno, pero no de dónde viene esa diferencia.

Creo que ya lo tengo, y no está en el catálogo ni en el estilo. Está en una cosa mucho más aburrida y mucho más determinante.

Dos de ellos tienen fábrica. Dos no.


El eje que nadie usa

Cuando se comparan estos cuatro fabricantes, siempre se hace por lo mismo: quién hace las atracciones más intensas, quién las más cómodas, quién tiene más récords. Son comparaciones de aficionado, y no explican nada.

La comparación industrial es otra: ¿quién corta, curva y suelda el acero?

Mack fabrica en Waldkirch, en la Selva Negra, donde la familia lleva desde 1780.

Vekoma fabrica en Vlodrop, en los Países Bajos, en la planta que heredó de su pasado de acero para minas de carbón.

B&M diseña desde Monthey, en Suiza, pero la vía de todas sus atracciones en el continente americano la fabrica Clermont Steel Fabricators, un taller de Batavia, Ohio, que nunca ha firmado una atracción con su nombre.

Intamin es una casa de ingeniería de unos ciento sesenta y cinco empleados. Durante décadas, el acero se lo ponía Giovanola, la empresa suiza de Monthey que también fabricaba puentes, calderas y cascos de submarino, y que se liquidó en 2004.

Ahí está la línea. Dos fábricas y dos oficinas. Y a partir de ahí se explica casi todo lo demás.


Lo que te hace tener una fábrica

Una fábrica es un activo que hay que llenar. Tienes naves, maquinaria, grúas y —sobre todo— gente en nómina que sabe hacer una cosa concreta. Si la línea se para, sigues pagando.

Eso empuja a dos comportamientos muy reconocibles, y los dos se ven a simple vista en Mack y en Vekoma.

El primero es el producto de catálogo. Un modelo estandarizado que puedes vender muchas veces cambiando poco. El Boomerang de Vekoma es el ejemplo perfecto: el modelo de montaña rusa más repetido de la historia. No es una atracción, es una línea de producción con clientes.

El segundo es competir por precio. Cuando necesitas volumen para amortizar, aceptas márgenes que una oficina no aceptaría. Por eso Vekoma lleva 445 montañas rusas construidas y sigue vendiendo a parques medianos que nunca podrían pagar otra cosa.

Y hay una tercera consecuencia, menos obvia, que es la que a mí me parece más interesante: si tienes fábrica, puedes prometer repuestos.

Cuando un parque compra una montaña rusa está firmando un contrato implícito de treinta años de piezas y soporte. Mack lleva 245 años y ocho generaciones sin vender el negocio, y eso no es folclore: es el argumento comercial más sólido que tiene. Comprarle a esa familia es lo más parecido que hay a una apuesta segura sobre quién te va a coger el teléfono en 2050.


Lo que te hace ser una oficina

Una oficina de ingeniería no amortiza nada. No arrastra utillaje, ni plantilla de taller, ni una línea que haya que mantener ocupada.

Eso da una ventaja enorme y un riesgo enorme.

La ventaja es la velocidad. Puedes cambiar de tecnología cada pocos años sin reconvertir nada. Por eso Intamin ha inventado y abandonado categorías enteras a un ritmo que a una fábrica le resultaría imposible. El lanzamiento hidráulico, las Giga, las torres de caída: el catálogo de Intamin es una lista de cosas que no existían hasta que ellos las hicieron.

El riesgo es que dependes de que otro siga existiendo. Y a Intamin le pasó exactamente eso: Giovanola se liquidó en 2004 y desde entonces no he sido capaz de documentar quién le fabrica el acero. Veinte años del fabricante más mediático del sector, con un agujero en la cadena de suministro que no está publicado en ninguna parte.

B&M resolvió el mismo problema al revés, y por eso es el caso más interesante de los cuatro.

No tiene fábrica propia, pero tiene la misma desde 1989. Aquel año Walter Bolliger llamó a un taller de Ohio que jamás había hecho una montaña rusa, y de esa llamada salió Iron Wolf, la primera B&M de la historia. Treinta y cinco años después, ese taller —hoy Clermont Steel— sigue haciendo toda la vía americana de la marca.

Eso no es subcontratar. Eso es tener una fábrica sin pagarla. Y explica lo que todo el mundo dice de B&M sin saber por qué: que sus atracciones son consistentes, que el acabado es siempre igual, que no dan sorpresas. Claro que no las dan. Llevan treinta y cinco años saliendo del mismo taller, con la misma gente y el mismo proceso.


Las cuatro respuestas, en una tabla

AceroQué vende de verdadEl precio que paga
MackFábrica propia, WaldkirchContinuidad. 245 años, ocho generaciones, repuestos garantizadosInnovar más despacio que Intamin
VekomaFábrica propia, VlodropVolumen y precio. 445 atracciones, catálogo repetibleCargó veinte años con fama de incómoda
B&MClermont Steel desde 1989Fiabilidad. Cero sorpresas en treinta añosMenos récords, precio más alto
IntaminGiovanola hasta 2004, después sin documentarEl récord. Ir siempre primeroMantenimiento caro y dependencia de terceros

Míralo un momento entero, porque dice algo que no se suele decir: ninguna de las cuatro es mejor. Son cuatro perfiles de riesgo distintos, y un parque que elige entre ellas está eligiendo qué problema prefiere tener.


Lo que un parque compra en realidad

Puesto así, la decisión deja de ser estética y pasa a ser financiera. Estas son, en mi opinión, las cuatro conversaciones reales que hay detrás de cada compra:

Si compras Mack, estás comprando el año 2050. No la atracción: el soporte. Es la decisión de quien piensa en el activo a treinta años y no quiere depender de que su proveedor siga vivo.

Si compras B&M, estás comprando no tener que pensar. Va a funcionar, va a durar, la vía va a estar limpia y el mantenimiento va a ser previsible. Pagas más por unidad exactamente por eso.

Si compras Intamin, estás comprando titulares. Una cifra que sale en la prensa internacional y llena el parque una temporada. Y aceptas, a cambio, que la tecnología puntera sale cara de mantener.

Y si compras Vekoma, estás comprando la mayor cantidad de atracción por euro. Es la decisión del parque mediano que no puede permitirse ninguna de las otras tres y que, aun así, tiene que renovar cada pocos años.

Ese cuarto mercado es el que sostiene la industria en los años malos, y es el que nadie mira porque no genera titulares.


La comprobación en España

Aquí es donde el argumento se puede verificar sin fiarse de mí, porque los cuatro están —o no están— en parques a los que puedes ir.

B&M está, y en lo más visible: Dragon Khan y Shambhala, las dos en PortAventura. Exactamente lo que dice su perfil: cuando un parque español quiere una atracción bandera que aguante décadas, compra suizo.

Intamin está, y en lo más extremo: Furius Baco y Red Force, también en PortAventura. Las dos son atracciones de récord o casi. Exactamente su modelo.

Vekoma está en todas partes, que es su modelo entero: Stunt Fall en Parque Warner, Jaguar en Isla Mágica y varias más repartidas por el país.

Y Mack no está. No he podido confirmar ni una sola montaña rusa de Mack Rides en España.

Esa ausencia me parece el dato más interesante de los cuatro, y no tengo una explicación documentada para ella. Tengo una sospecha, y la marco como lo que es: Mack vende continuidad a treinta años, y ése es un argumento que convence a un parque familiar de propiedad estable. El parque español grande ha cambiado de manos y de estrategia varias veces en su historia. Puede que sencillamente no sea el cliente de Mack.

Es una hipótesis mía, no un hecho. Si alguien tiene el dato, me interesa mucho.


Lo que enseña esto a quien diseña un parque

1. La pregunta correcta no es qué fabricante es mejor, sino cuál se parece a tu problema. Un parque que abre y necesita una atracción bandera no tiene el mismo problema que uno que lleva treinta años y necesita renovar sin arruinarse. Comparar a B&M con Vekoma es comparar un seguro con un préstamo.

2. Tener fábrica no es mejor ni peor: determina qué puedes vender. Con fábrica vendes catálogo, precio y repuestos. Sin fábrica vendes velocidad y tecnología. Ninguna de las dos posiciones domina a la otra, y las cuatro casas llevan décadas demostrándolo.

3. La relación con el taller vale tanto como el taller. B&M no tiene fábrica y aun así es la marca más consistente del sector, porque lleva treinta y cinco años con el mismo proveedor. Intamin tenía un proveedor excepcional y lo perdió. La diferencia entre las dos no es la propiedad del acero: es la continuidad de la relación.

4. Y una que no gusta oír: quien inventa no suele ganar. Los cuatro sistemas de lanzamiento que existen los introdujeron cuatro casas distintas, y ni Mack ni B&M aparecen en esa lista. Las dos marcas más respetadas del sector construyeron su prestigio, en buena parte, dejando que otros se estrellaran primero.


Ride Intelligence — análisis de parques temáticos: ingeniería, aforo, economía. Todos los datos, fechas y cifras de este artículo están enlazados a su fuente. Las lecturas sobre estructura industrial y la hipótesis sobre Mack en España son mías y las señalo como tales.

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