Guardar hidrógeno es la parte difícil

Ya has fabricado el hidrógeno y parece que lo difícil ha pasado. Empieza ahora. Es la molécula más pequeña del universo, se escapa por donde no imaginas, ataca al acero que lo transporta, y comprimirlo o licuarlo te come otro pellizco enorme de energía. Esta es la pieza que explica por qué mover hidrógeno es el verdadero cuello de botella, y por qué el más barato de transportar es el que no transportas.