Guardar hidrógeno es la parte difícil

Ya has fabricado el hidrógeno y parece que lo difícil ha pasado. Empieza ahora. Es la molécula más pequeña del universo, se escapa por donde no imaginas, ataca al acero que lo transporta, y comprimirlo o licuarlo te come otro pellizco enorme de energía. Esta es la pieza que explica por qué mover hidrógeno es el verdadero cuello de botella, y por qué el más barato de transportar es el que no transportas.

Los colores del hidrógeno: qué significan de verdad y por qué el 95% del que usamos contamina

El hidrógeno no tiene color y no se extrae de ningún sitio: se fabrica, y fabricarlo cuesta energía. Los «colores» no describen el gas, describen cómo se hizo y cuánto CO2 costó. Esta es la primera pieza de una serie para entender el hidrógeno con criterio de ingeniero y sin humo, empezando por lo que define el producto: de dónde sale