En junio de 1982 abrió en Six Flags Magic Mountain una atracción que no se parecía a nada de lo que había en el parque. Una torre de celosía de 40 metros con forma de L, y un coche de cuatro plazas que subía por dentro de la torre, salía por arriba y caía. Se llamaba Freefall. Ese mismo año abrió otra en Six Flags Over Texas con el nombre de Texas Cliffhanger.

Hoy hay torres de caída en casi todos los parques grandes del mundo. La Lanzadera de Madrid, el Hurakan Condor de PortAventura. Todas descienden de aquella. Ninguna funciona como aquella.
La torre moderna sube y baja por el mismo sitio. La Freefall no. El coche entraba marcha atrás en un ascensor y subía en vertical en siete segundos. Arriba se desplazaba en horizontal hasta quedar colgado sobre el vacío. Y caía 18 metros por una vía que después se curvaba hasta ponerse horizontal. El coche frenaba tumbado, con los pasajeros mirando al cielo. Luego una aguja cambiaba la vía y el coche volvía marcha atrás a la estación, enderezándose por el camino.
Era una montaña rusa muy corta con un ascensor. Eso explica casi todo lo que le pasó después.
Intamin dice que fabricó quince. En su propia lista de referencias aparecen catorce. Siguen funcionando cinco: una en Pensilvania, una en Italia y tres en Japón. Una de ellas es de 1983 y ya no está en el parque donde nació. Otra pasó por Canadá y por un expediente urbanístico en Escocia antes de acabar a orillas del lago de Garda.
Ninguna llegó a España.
Lo que sigue es por qué se diseñó así, por qué dejó de fabricarse a los pocos años y qué fue de cada una. Hay también un detalle que casi nunca aparece cuando se habla de esta atracción: quién soldó aquellas torres. No fue Intamin.

El ciclo, paso a paso
Conviene tener la secuencia clara, porque es lo que distingue a esta máquina de todo lo que vino después.
El pasajero se sentaba en un coche de acero inoxidable con cuatro plazas en una sola fila y un arnés de hombros acolchado. El coche salía de la estación marcha atrás, por una vía a ras de suelo, hasta la base de la torre. Allí lo recogía un ascensor. La subida eran 40 metros en 7,2 segundos (Wikipedia).
Arriba, el coche avanzaba en horizontal por un tramo corto de vía hasta quedar fuera de la torre, colgado sobre el hueco. Había un par de segundos de pausa. Después se soltaba.
La caída vertical eran 60 pies, unos 18 metros, en menos de dos segundos. La vía se curvaba entonces y el coche recorría otros diez metros mientras pasaba de vertical a horizontal. En total, unos 28 metros de descenso (Coasterpedia). En Great Adventure la velocidad máxima era de 54,5 millas por hora, 88 km/h (Great Adventure History).
El freno estaba en el tramo horizontal. Eran frenos neumáticos de pinza, los mismos que usa una montaña rusa: dos mordazas paralelas que agarran una aleta metálica montada en la parte trasera del coche (ParkVault). El coche se detenía tumbado, con los pasajeros boca arriba.
Luego una aguja de vía cambiaba de posición y el coche volvía marcha atrás hacia la estación, girando sobre sí mismo para dejar a la gente sentada en posición normal. El ciclo completo duraba un minuto y veinte segundos.
Con ocho coches en circulación, la capacidad teórica eran 1.200 personas por hora. Ese número va a importar más adelante.
Por qué tenía forma de L
La pregunta obvia es por qué no se dejaba caer el coche en vertical y se frenaba en vertical. Es lo que hace cualquier torre de hoy.
Mi lectura es que en 1982 no había con qué. El freno que existía en el sector era el de pinza sobre aleta, que necesita una vía por la que el coche pase de lado y una distancia de frenado que se recorre en horizontal. Frenar en vertical con mordazas una masa que cae a casi 90 km/h supone confiar toda la parada a la fricción. Con el desgaste que eso conlleva, y con la dependencia de la humedad y la temperatura. La solución fue no frenar en vertical: curvar la vía, convertir la caída en un tramo horizontal, y ahí sí, frenar como se frenaba una montaña rusa.
La forma en L no era una decisión estética. Era la manera de reutilizar el único sistema de frenado en el que el sector confiaba.
Y eso duró hasta que apareció otro. En 1995, una vez probado que el freno magnético por corrientes de Foucault paraba un vehículo de atracción de forma fiable y sin contacto, Intamin lanzó una torre nueva, la Giant Drop (ParkVault). Con imanes permanentes en el coche y aletas de cobre o aluminio en la torre, la caída se frena en la misma vertical, sin rozamiento y sin nada que se gaste. El tramo horizontal sobraba. La L desapareció.

Quién la construyó
La ficha de la atracción dice Intamin, y es verdad a medias.
La Freefall fue diseñada por Intamin AG y fabricada por Giovanola AG, con Intamin encargándose de la comercialización en todo el mundo (ParkVault). Giovanola era un taller de Monthey, en el cantón suizo del Valais. Venía de hacer puentes, calderas y estructura pesada. Durante veinte años fue el brazo industrial de Intamin sin que su nombre saliera en ningún cartel.
Es el mismo esquema que se repite en toda la historia de Intamin, y del que ya hablé en su perfil. Intamin es una oficina de ingeniería y una red comercial. El acero lo suelda otro. Giovanola quebró en 2004. Las torres que soldó siguen en pie en Japón y en Italia.
Quien quiera saber cómo funciona ese reparto entre quien diseña y quien fabrica, lo tiene explicado en quién fabrica las montañas rusas del mundo.
1984: el accidente de The Edge
Six Flags Great America, en Gurnee, Illinois, abrió su Freefall en 1983 con el nombre de The Edge. El 22 de mayo de 1984 un coche con tres adolescentes dentro se quedó parado en lo alto del hueco del ascensor, antes de pasar a la posición de caída. Estuvo así un momento. Después cayó hacia atrás por el mismo hueco por el que había subido. Los tres ocupantes acabaron en el hospital (Coasterpedia).
La causa que se dio fue un fallo de software en el control del ascensor. Intamin dobló los dispositivos anti-retroceso del ascensor en todas las unidades y cambió los protocolos de operación. Demon Drop, en Cedar Point, cerró dos días por precaución y volvió a abrir (Wikipedia).
The Edge no se recuperó. El parque intentó reabrirla varias veces con los sistemas nuevos instalados, pero la atracción cargaba con el accidente y la retiró en 1986. La torre no se destruyó: se vendió, abrió en Rocky Point Park, en Rhode Island, en 1988, cerró en 1995, y volvió a abrir en Geauga Lake, Ohio, en 1997, con el nombre de Mr. Hyde’s Nasty Fall. Allí funcionó hasta 2005.
Es decir, la misma máquina del accidente operó veinte años más en otros dos parques. El problema estaba en el ascensor y se corrigió. Lo que no se corrige es lo que la gente recuerda de un nombre.
Por qué dejó de fabricarse
La Freefall se fabricó durante unos trece años, hasta mediados de los noventa. Después Intamin la sustituyó por la Giant Drop, y más tarde por la Gyro Drop. Las razones son tres y las tres son de números.
La primera es la altura. La Freefall medía 40 metros, y de ellos solo 18 eran caída libre. La Giant Drop, sobre el mismo principio de dejar caer un coche por un raíl, llegó a torres de más de cien metros porque ya no necesitaba curva de salida ni tramo horizontal. La Lanzadera de Madrid mide 63 metros y cae a 87 km/h (Parque de Atracciones). Hurakan Condor, en PortAventura, tiene una torre de 115 metros.
La segunda es la capacidad. La Freefall movía coches de cuatro plazas. Ocho coches en rotación daban 1.200 personas por hora en teoría, pero cada coche había que cargarlo, arrastrarlo hasta el ascensor, subirlo, transferirlo, soltarlo, frenarlo, cambiar la aguja, devolverlo y girarlo. Muchas piezas móviles para cuatro personas. La Gyro Drop actual lleva un solo anillo de 30 o 40 plazas que gira mientras sube. El fabricante la anuncia con hasta 1.360 personas por hora, en una torre de hasta 100 metros y a 115 km/h (Intamin, folleto oficial). Más gente, más alto, más rápido, con un vehículo en vez de ocho.
La tercera es el suelo. La Freefall ocupaba una planta de 57 por 12 metros por la vía de retorno y el tramo horizontal de frenado (Coasterpedia). Una torre vertical pura ocupa la base de la torre y poco más.
Y hay una cuarta que no aparece en las fichas pero sí en las crónicas de los parques. En Great Adventure, en 2006, la atracción encadenó averías y periodos de cierre cada vez más largos. A mitad de verano el parque la dio por cerrada para la temporada. La demolió en cuanto acabó (Great Adventure History). Ese mismo año cerró la de Six Flags Over Georgia. Al siguiente, las de Magic Mountain y Over Texas. La de Magic Mountain se puso a la venta y no hubo comprador; la demolieron en febrero de 2008 (Coasterpedia). Cuatro torres de la misma cadena retiradas en dos temporadas es una decisión de mantenimiento, no una coincidencia.
Las quince, una a una
La cifra exacta es un pequeño lío. Intamin habla de quince en su historia corporativa. Su lista de referencias contiene catorce. Sumando lo que está documentado parque a parque salen dieciséis emplazamientos, porque varias máquinas cambiaron de sitio y de dos japonesas no está claro si eran nuevas o de segunda mano. La tabla recoge lo documentado (Coasterpedia).
| Parque | País | Abrió | Estado |
|---|---|---|---|
| Six Flags Magic Mountain (Freefall) | EE. UU. | 1982 | Cerrada 2007, demolida 2008 |
| Six Flags Over Texas (Texas Cliffhanger, luego Wildcatter) | EE. UU. | 1982 | Cerrada 2007 |
| Six Flags Great America (The Edge) | EE. UU. | 1983 | Retirada 1986 → Rocky Point 1988-95 → Geauga Lake 1997-2005 |
| Paramount’s Great America (The Edge) | EE. UU. | 1983 | Cerrada 1995 → Beto Carrero World, Brasil, 1997 (Elevador); cerrada 2017 |
| Cedar Point (Demon Drop) | EE. UU. | 1983 | Cerrada 2009 → Dorney Park 2010, en funcionamiento |
| Six Flags Over Georgia (Free Fall) | EE. UU. | 1983 | Cerrada 2006 |
| Six Flags AstroWorld (Sky Screamer) | EE. UU. | 1983 | Cerrada 1997 |
| Six Flags Great Adventure (Freefall, luego Stuntman’s Freefall) | EE. UU. | 1983 | Cerrada 2006, demolida |
| Galaxyland, West Edmonton Mall (The Daring Drop of Doom) | Canadá | años 80 | Cerrada 2001 → Movieland Park, Italia, 2006, en funcionamiento |
| Himeji Central Park (Free Fall) | Japón | 1986 | En funcionamiento |
| Tokyo Summerland (Free Fall) | Japón | 1986 | Cerrada 2019 |
| Rusutsu Resort (Freefall) | Japón | 1987 | En funcionamiento |
| Space World (Free Fall) | Japón | 1992 | Cerrada (el parque cerró en 2017) |
| Nagashima Spa Land (Free Fall) | Japón | 1995 | En funcionamiento |
| Sea Train Land → Yokohama Dreamland (Free Fall) | Japón | 1995 → 1999 | Cerrada 2002 |
| Asian Paradise | Taiwán | — | Parque demolido |
Un anuncio de la época listaba además una unidad en Six Flags Over Mid-America, hoy Six Flags St. Louis. Nunca se instaló.
Ocho de las dieciséis estuvieron en Estados Unidos y siete de esas ocho las compró Six Flags o parques que después fueron de Six Flags. La cadena fue el cliente de lanzamiento en 1982, con dos unidades a la vez, y fue también quien las retiró en bloque veinticinco años después.
Las cinco que quedan
Demon Drop. Abrió en Cedar Point en 1983. Cerró allí el 1 de noviembre de 2009. El parque anunció primero que iría a Knott’s Berry Farm, cambió de idea en diciembre, y la torre acabó en Dorney Park, en Pensilvania, donde abrió el 8 de julio de 2010 (Wikipedia). Funciona con seis coches en vez de ocho. Es la más accesible de las cinco para un europeo y la única en Estados Unidos.
Hollywood Tower, en Movieland Park. Su historia es la más rara de todas. Nació en Galaxyland, el parque cubierto del West Edmonton Mall, en Canadá, como The Daring Drop of Doom. Cerró en 2001. Hacia 2003 la compró un operador británico, Parkware, para montarla en Loudoun Castle, un parque de Escocia. La solicitud de licencia entró en el ayuntamiento de East Ayrshire el 17 de noviembre de 2003, se atascó por objeciones al emplazamiento y se canceló en 2005. Ese año la pusieron a la venta otra vez. La compró Movieland Park, a orillas del lago de Garda. Planeaba abrirla en 2006 y por problemas técnicos no lo consiguió hasta octubre, con la temporada casi acabada (Coasterpedia, con los expedientes del East Ayrshire Council). Una torre de 40 metros que cruzó el Atlántico, pasó años embalada y volvió a funcionar. Es la única de la primera generación que hay en Europa.
Las tres japonesas. Himeji Central Park, 1986. Rusutsu Resort, 1987. Nagashima Spa Land, 1995. Las tres siguen operando. La de Nagashima tiene la fecha más tardía de todas, el mismo año en que Intamin ya vendía la Giant Drop, y no está documentado si se fabricó nueva o venía de otro sitio.
De las cinco, ninguna está en su emplazamiento original salvo las japonesas. Las dos occidentales que sobreviven lo hacen porque alguien las compró de segunda mano.
Y España
No hubo ninguna. En la lista no aparece ningún parque español, y en los años ochenta y primeros noventa los parques del país no compraron este producto.
La caída libre llegó a España en su segunda forma. La Lanzadera del Parque de Atracciones de Madrid es una Giant Drop de 1998, con 63 metros de altura, 87 km/h y tres góndolas de cuatro plazas (Parque de Atracciones, Coasterpedia). Hurakan Condor, en PortAventura, es de 2005, con torre de 115 metros y cinco góndolas con distintas configuraciones de asiento (PortAventura).
Las dos frenan con imanes, en vertical, sin curva de salida. Las dos son hijas de la Freefall y ninguna se le parece.

Lo que sigue sin respuesta
El recuento exacto: catorce, quince o dieciséis, según la fuente. Intamin no ha publicado la lista completa con sus reubicaciones.
El año en que abrió la de Galaxyland. El parque abrió en 1985 y la torre estaba allí en los noventa, pero la fecha de instalación no consta en ninguna fuente accesible.
Si la de Nagashima Spa Land, de 1995, fue la última Freefall fabricada nueva o una unidad trasladada. Si fue nueva, es la última de su generación, y salió de fábrica el mismo año que la primera Giant Drop.
Y una pregunta que se abre con el capítulo de Giovanola: cuántas de las torres las soldó el taller de Monthey y cuántas, si alguna, se fabricaron en otro sitio para el mercado japonés. La documentación disponible atribuye la fabricación a Giovanola sin distinguir unidades.