El hidrógeno que importa está en la fábrica

Si el hidrógeno pierde en el coche, el camión y el tren, ¿para qué sirve? Para lo que ya sirve, y casi nadie lo sabe: es una industria gigante e invisible que da de comer a media humanidad. El hidrógeno de verdad no está en el surtidor, está en la fábrica, y su transición no es inventar un mercado nuevo, es limpiar el sucio que ya existe